Esa cara toda pintada, esa larga carcajada. Ríe y no sabe porque se ríe, se entrega sin dudar, es todo carcajadas. Los zapatos de payazo, la nariz de payaza, el corazón payazo.
El palco le pertenece, las luces y todas las risas encerradas ahí. Las saca en un pañuelo de colores, dobla y desdobla, saca flores y guarda un puñado más de carcajadas.
Guarda la alegría, roba un poco de sueño.. OH pero que pícaro, eso no era un robo sólo simple picardía, la caja se va llenando.
Adormece agarrado a ella, no saca la pintura p dormir. Tiene miedo de ausentarse y que ….pum! Se lleven todo lo prestado.
Pero esta mañana, la Locura lo esperaba sentada al pie de la cama. Su largo vestido negro, sus ojos de mil colores. Le dijo adiós. Le dijo cálidamente al oído: ---- ya no te seduciré más----. Le dio la última carcajada.
Quiso agarrarla, estiro los dedos y… no encontró nada. Se tiró agarrado de su caja de alegría y lloró. Sus lágrimas mancharon la pintura, de a poco se veía su verdadero color, de a poco se veía su real ilusión.
Levantó sus ojos a la luz del palco, vio llegar en blanco vestido, mojada por su llanto dolido, con su hermosa, fría y elocuente face, la implacable Cordura. No le dijo nada, alucinaba hipnotizado.
Como ganado banido del rebaño le entrego su caja. En ese momento sintió abrirle las entrañas y deshacerse en pedazos, forzaba un alarido y su voz no salía, sus dedos se rompía con requesedad, Ella se alejaba con su frente alta se alejaba mirándole a los ojos y el inmovilizado payazo, sintió arder los suyos cuando vio que detrás de ella la esperaba la dama Loca. Sus ojos ardían, lloraba el veneno. Vio como la envolvía en sus brazos.
Lentamente, la abrazaba, metía su mano entre sus piernas y la lengua en su boca.
El palco le pertenece, las luces y todas las risas encerradas ahí. Las saca en un pañuelo de colores, dobla y desdobla, saca flores y guarda un puñado más de carcajadas.
Guarda la alegría, roba un poco de sueño.. OH pero que pícaro, eso no era un robo sólo simple picardía, la caja se va llenando.
Adormece agarrado a ella, no saca la pintura p dormir. Tiene miedo de ausentarse y que ….pum! Se lleven todo lo prestado.
Pero esta mañana, la Locura lo esperaba sentada al pie de la cama. Su largo vestido negro, sus ojos de mil colores. Le dijo adiós. Le dijo cálidamente al oído: ---- ya no te seduciré más----. Le dio la última carcajada.
Quiso agarrarla, estiro los dedos y… no encontró nada. Se tiró agarrado de su caja de alegría y lloró. Sus lágrimas mancharon la pintura, de a poco se veía su verdadero color, de a poco se veía su real ilusión.
Levantó sus ojos a la luz del palco, vio llegar en blanco vestido, mojada por su llanto dolido, con su hermosa, fría y elocuente face, la implacable Cordura. No le dijo nada, alucinaba hipnotizado.
Como ganado banido del rebaño le entrego su caja. En ese momento sintió abrirle las entrañas y deshacerse en pedazos, forzaba un alarido y su voz no salía, sus dedos se rompía con requesedad, Ella se alejaba con su frente alta se alejaba mirándole a los ojos y el inmovilizado payazo, sintió arder los suyos cuando vio que detrás de ella la esperaba la dama Loca. Sus ojos ardían, lloraba el veneno. Vio como la envolvía en sus brazos.
Lentamente, la abrazaba, metía su mano entre sus piernas y la lengua en su boca.

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